The Queen´s Gambit
La exitosa producción que no solo hace gala del empoderamiento y la equidad
Una de las plataformas streaming más populares, lanzó por allá del mes de octubre del memorable 2020, una miniserie de 7 capítulos llamada The Queen’s Gambit, basada en la obra homónima de Walter Tevis. El título hace historia a una estratégica apertura en el ajedrez que involucra a la más poderosa de todas las piezas: la dama.
La trama va presentando desde su inicio el tormentoso origen de Beth Harmon, pasando por su solitaria niñez y sustancialmente, se concentra en su adolescencia y el largo camino rumbo a alcanzar la cima en el ajedrez, en una época marcada todavía por la supremacía masculina que prácticamente relegaba a la mujer a un rol: el de la familia, con el cual, muy pocas verdaderamente conseguían realizarse. La manera de contar la historia, sin lugar a dudas ha cautivado a una confinada sociedad (incluso a aquellos ajenos al lenguaje del ajedrez) y a críticos que han elogiado la actuación de su protagonista.
La percepción de que The Queen´s Gambit es un estandarte de empoderamiento y equidad, es por muchos compartida ya que en efecto Beth se abre camino en el mundo en una época en la que no existen muchas opciones para el autodesarrollo femenino; sin embargo, la historia presenta una serie de importantes lecciones que en esta ocasión, lejos de analizar lo atractivo de la serie, lo impecable de las actuaciones o lo estético del vestuario y la fotografía; serán abordadas con el fin de que puedan incorporarse a la vida diaria a partir del personaje central y su gran historia que, aunque ficticia (ya que está inspirada en destacados atributos para el ajedrez que poseían los mejores jugadores pertenecientes a la época del autor de la novela original) son aprendizajes que parten de las virtudes y hasta de los vicios que representa la protagonista:

1.El afecto dota de estructura: No importa de quien venga, porque cuando existe marca la diferencia. Al quedar prácticamente sola, Beth va a dar a un hogar para niñas en el que, sin saberlo se involucra en una nueva familia conformada por una figura paterna (en este caso su iniciador en el ajedrez, el señor Shaibel) quien, con gran implicación, la adiestra hasta estar lista para sus primeros enfrentamientos desde muy pequeña. Lo más curioso y entrañable de todo es que, ni Beth ni su mentor fueron conscientes del fuerte lazo que estaban construyendo hasta que la vida los separó y entonces se dieron cuenta de la positiva repercusión que cada uno generó en la vida del otro.
2. Es importante confiar en los demás: Jolene se vuelve una fuente de confianza para la pequeña Beth, hasta que finalmente sus caminos se bifurcan, pero no por siempre, ya que el destino las vuelve a reunir y esta vez, para finalmente permitirle a Beth lograr su más grande sueño, ser la mejor ajedrecista de su tiempo.
3. Lo que importa es que vivas como te haga feliz: Cuando Beth recibe la oportunidad de formar parte de una nueva familia las cosas no resultan como se esperaba sino mejores (aunque al principio fue difícil) y es que, Alma Wheatley implica en Beth la posibilidad de reparar y asumir a su primera figura materna (fuente de sus conflictos), del mismo modo que Beth implica para Alma su sentido de vida anhelado y a la vez negado: ser madre. Ambas a la par, abandonan estereotipos, reformulando su propia vivencia a través de nuevas maneras de explorar lo que les ofrecía el mundo.
4. La rivalidad hace madurar: Beth pasó de la completa soledad a conformar un círculo nutrido de personas que forjaron su destino primero como rivales de competencia y después como asesores estratégicos, logrando entablar sanas relaciones de amistad ya que, a la par que la impulsaban en su ascenso, también le confrontaban ciertos aspectos de su pasado que le exigían madurez, ocasionándose con ello su crecimiento. Desde luego esa segunda familia estuvo ahí como artífice de su éxito el gran día.
5. La derrota nos prepara para la victoria: Existen en la vida momentos dolorosos que dejan lecciones invaluables, derrotas que forjan y que se convierten en el aliciente del nivel de desarrollo que se necesita alcanzar para superar pruebas más desafiantes en el camino y Beth, es el ejemplo de ello al atravesar más de una brutal derrota producto no solo de circunstancias, sino de sus decisiones por lo que, al final de la historia es posible afirmar que lejos de destruirla, ocurrieron para constituirla como la mejor.
6. Para ser el mejor en lo que más te gusta, deberás invertir muchísimo: La historia presenta todo lo que Beth invirtió (no solo en cuanto a presupuesto económico, que vaya que fue bastante) durante su camino a convertirse en la mejor, elementos tales como la gran cantidad de libros que tuvo que estudiar para dominar la parte estratégica del ajedrez, el arrojo que tuvo que mostrar para enfrentar a rivales de todos los niveles (sobre todo en sus primeras partidas), el amplio nivel de conocimiento sobre campeones históricos a vencer que tuvo que consolidar y, desde luego, la tenacidad que tuvo que concretar para superar todos los errores (dentro y fuera del tablero) a partir de sus decisiones.