DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL
Un día para recordar que el bienestar comienza adentro

Desde el año 1992, cada 10 de octubre la comunidad científica conmemora el Día de la Salud Mental ante una iniciativa originalmente planteada por la Federación Mundial para la Salud Mental. En esta fecha es importante recordarle (con mayor énfasis que el resto del año) a la sociedad, tanto los esfuerzos que día a día se realizan para que las políticas de salud pública procuren el bienestar interno de las personas, como la importancia de que cada quien vigile con el mismo cuidado que merece la salud física, a la esencia misma de las personas ubicada en el Sistema Nervioso Central.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) que desde 1948 rige a todos los profesionales involucrados en el estudio y optimización de la salud general, se pronuncia de manera integral respecto a su concepto como un bienestar multidimensional: físico, mental y social, descartando que se trate únicamente de ausencia de enfermedad, por lo que el estar sano significa reunir ciertas condiciones anatómicas, intelectuales y emocionales, además de implicar que los principales entornos en los que la persona se desenvuelve como: familia, escuela, amistades, trabajo, etc., sean equilibradamente favorables.
El concepto de Salud Mental:
La OMS se pronuncia en cuanto a salud mental como un proceso armonioso que hace posible que el individuo ejecute sus habilidades, al tiempo que afronta las dificultades y eventualidades, logrando desempeñar un trabajo remunerado, productivo y fructífero con el que contribuya de manera importante en su comunidad.
Ante la multidimensionalidad del concepto, es inevitable asociar a la salud mental con la calidad de vida, situación que dota entonces de un mayor sentido a las acciones encaminadas a optimizarla por el valor individual y social que agrega para el desarrollo, sin embargo son cuestionables diferentes puntos como: ¿qué tan fácil es promover en forma generalizada condiciones propicias de salud mental a lo largo y ancho del mundo? ¿por dónde comenzar? Si bien, la OMS se avoca al colectivo, personalmente considero que por donde hay que comenzar es por uno mismo, para de ahí ser capaces de incidir hasta cierta medida en la salud mental de quienes nos rodean y no se necesita ejercer como profesional en el área para generar esta sinergia.
Los riesgos de que en las comunidades no exista una calidad de vida suficiente van desde la manifestación de problemas de conducta con origen socioemocional en los niños, hasta la práctica de conductas de riesgo en los adolescentes e incluso el abuso de sustancias en la adultez; todas estas situaciones merman el funcionamiento del individuo, su salud física y por ende su autorrealización. Epidemiológicamente, el implementar políticas públicas que vigilen activamente la salud mental comunitaria, implicará acortar el avance de la depresión, el alzheimer, las adicciones, los trastornos alimenticios y el suicidio, solo por mencionar algunas graves consecuencias detonadas por una insuficiente atención a la salud mental.
¿Cómo procurar la propia salud mental?
Es importante partir del autoconocimiento: esa noción de quiénes somos, qué buscamos, qué nos hace bien y qué no nos hace bien. El poner nombre a las experiencias y poderlas comunicar de modo que quien habita nuestro interior vea resueltas las necesidades que surgen por sí mismo y también hacerse entender para obtener una resolución del otro lado. Las emociones por otro lado, son respuestas a lo que nos acontece alrededor y si bien no se categorizan en buenas o malas, es importante gestionarlas y para ello, el primer paso es reconocerlas. Una vez detectadas las emociones será más sencillo procesarlas hasta elaborarlas por completo y que éstas hayan desaparecido ¡sí, desaparecido! porque las emociones deben perder su vigencia, lo negativo viene cuando éstas dejan un ancla en el individuo y algo que ya sucedió en el pasado sigue generando incomodidad más adelante, convirtiéndose en dolor, angustia, pesadez o bien, por el contrario, cuando de lo placentero se generan fantasías que impiden funcionar en la realidad.

La salud mental de los individuos, conforma la salud mental comunitaria
El ser humano es social y si bien cada individuo es un mundo aparte, se sabe que los planetas funcionan de manera sistémica, pues bien, con los individuos sucede igual y al ser las familias la primera comunidad a la que se pertenece, el primer sistema es el familiar y el conjunto de estos conforman a la comunidad; ante ello es importante considerar que hay que estar al pendiente de la salud mental en los niños quienes son responsabilidad de los adultos (iniciando con los padres, sus cuidadores en primer orden y siguiendo con sus educadores en segundo orden) y que éstos a su vez enfrentan retos personales y evidentemente más complejos que los de los niños, por lo que es importante hacerse cargo de trabajar personalmente con un profesional de la salud mental, ante las adversidades que llegasen a experimentarse, ante la sospecha o bien, ante el diagnóstico de algún padecimiento; además de implementar una comunicación asertiva, directa y coherente tanto al frente de una casa, como al frente de un aula. Los adultos también deberán adoptar su rol de liderazgo el cual abarca diversos estilos, siendo el más favorable el estilo democrático. Cada familia es un sistema que se interconecta tal y como sucede en las galaxias con otros, en este sentido las comunidades inciden entre sí en la salud mental del colectivo, positivamente o viceversa; del mismo modo en que todos los colectivos integran el universo poblacional, del que se encarga la OMS.
La salud mental está amenazada por una serie de padecimientos que están reunidos tanto en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición y por el cual se rige la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. y la Clasificación Internacional de Enfermedades en su décima edición, expedida por la Organización Mundial de la Salud, pero su correcta interpretación y aplicación, así como la administración de los tratamientos, queda estrictamente prohibida para profesionales de la salud mental: los psicólogos, lo psiquiatras y demás médicos especializados en las neurociencias ¿Cuándo identificar un trastorno y cuando no? Para más detalles al respecto, espera mi próxima entrada.