PAUTAS PARA EL ÉXITO
Que quizá no conocías

Cuando de emprender un reto se trata, es indispensable saber que costará (en algunos momentos más que en otros), lo suficiente como para poner al límite las capacidades, habilidades, herramientas y todo un abanico de adquisiciones. Cuidado cuando un reto no te ponga a prueba, ya que significa que no te está impulsando a desarrollarte y más bien se trata de un autoengaño dentro de la propia zona de confort: desafíate y sal de ella. No tienes que crecer de un estrepitoso tirón, sino por etapas y armoniosamente: nadie dijo que todo el camino es llanamente transitable, pero tampoco que éste es una tormentosa escarpada.
Atención también cuando el reto te esté costando demasiado y se vuelva un peso tan grande que sea motivo de desánimo, desconfianza y finalmente abandono del mismo: replantéate hacia dónde vas, para qué y cómo es que estás caminando, quizá no lo estés haciendo hacia la dirección que se requiere o bien, los pasos están siendo imprecisos, tal vez estés paralizado/a. Recuerda que la mayor parte depende de ti, excepto una pequeñísima y aunque no menos importante: las situaciones que escapan a tu maniobra, aquellas que no dependen de ti, ante las cuales no debes preocuparte, puesto que estás de ventaja ante aquello que excede tus acciones.

¿Cómo avanzar eficazmente?
Se dice que no existe una sola fórmula para resolver las situaciones y tampoco la hay para el éxito, sin embargo hay puntos cruciales que muchos ignoran y quienes los aplican ven enormes beneficios. Para que no te quedes en el discurso, puedas comenzar ahora mismo y la consecución de ese objetivo prácticamente quede asegurada, a continuación se brindan algunas pautas que las personas exitosas toman en cuenta, si no las estás realizando ¿qué estás esperando?
1. Escribe tus ideas
Para el filósofo Platón, las ideas son sumamente importantes: marcan el origen de todo proyecto, pero al ser representaciones de la realidad, si una idea no sale de quien la piensa, es decir, si no es materializada en palabras, no verá impacto jamás, es decir, no se materializará. Desde luego no es lo mismo verbalizarla que plasmarla. Lo mismo sucede con los objetivos: una vez que tomen forma en la cabeza, inmediatamente hay que redactarlos por escrito como primer paso.
2. Avanza de a poco
Recuerda que hacia tu objetivo tienes frente a ti un proceso que se compone por etapas, no se trata entonces de un momento y que es sumamente importante que todo suceda dentro de una sincronicidad armónica, puesto que esto vuelve más transitables las cosas: cuanto más te cueste adaptarte, más te costará conseguirlo. Para efectos de lo anterior, el tiempo entonces será la clave y, si bien, un objetivo tiene un plazo definido, es necesario que cuidadosamente segmentes dicho tiempo de modo que el avance sea gradual pero real.

3. Cuantifica tus resultados
Así como es importante tomar nota de tus objetivos, también es vital que generes registros que evidencien tus avances: encuentra la forma de capturar datos a lo largo de tu proceso, de tal forma que, además de hacerlos perceptibles en el plazo fijado previamente para alimentar la motivación de seguir firme y la confianza en que puedes seguir consolidándote; midas qué tanto has transitado. Ante este punto intenta ser creativo: es importante que te guste lo que ves.
4. Empatiza contigo
Indudablemente hay días complicados, momentos que requieren en menor o mayor medida un extra por parte de cada uno, situaciones que ocurren esporádicamente o bien, que, ante las propias decisiones, son ocasionadas por las personas mismas. Sin duda cualquiera de ambas, complican el panorama y desde luego, aquello por lo que se está trabajando. Sé empático/a contigo: a raíz de que asimiles que esto es completamente natural dentro del proceso, experimentarás menos culpa y mayor capacidad de acción cuando las cosas se tornen complicadas, tu objetivo se mantendrá intacto y podrás avanzar como está previsto, aún y ante estos acontecimientos.
5. Retoma el camino
Por último, debes considerar que ante aquellas ocasiones en las que la motivación y la voluntad no hayan sido suficientes, cuando te hayas alejado del camino (sin importar cuánta distancia o tiempo te hayas tomado) regreses a la dinámica. Relacionado con el punto anterior, la empatía hacia tu persona será útil para asumir lo que ocurrió como una parte más del proceso y no como el final del mismo. No importa cuántas veces lo hagas, lo importante es que seas capaz de volver a enfilarte para así, llegar hasta el final: a conseguir lo que de principio se proyectó.